No resisto la herida de muerte
Los suicidas no me causan envidia en absoluto Cualquier instrumento es adecuado a sus ojos para el fin adecuado y correcto desde una galleta hasta un corte con una hoja de papel ahogamiento por rayo de sol. Los suicidas me causan un hondo sentido de culpa por no compartir la irrevocable manera de vida. Insuflar en un beso relente una flor que amanece un color que mira una melodía que tiembla y suda. No sé cómo insuflar el esponjoso salto de un gato la lluvia tibia del café por mi garganta la mordida crujiente de una manzana. Esos placeres nimios y estúpidos que no se cómo compartir. El dolor de una herida que existe y veo pero que nunca cicatriza. Los suicidas no me causan un apice de envidia. Me causan está estúpida culpa liquida que se derrama en un cuarto vacío y luminosos que jamás he palpado. La culpa de no saber que mientras te estabas desangrando esa misma madrugada tenía aferra...

Comentarios
Publicar un comentario