Operación: nos está llevando el díablo

 


No hay dónde 

correr

a dónde ir 

o guarecerse.


Un domingo 

nos robaron 

el sueño.


La seguridad 

la han tenido secuestrada.


El norte siempre 

sonaba como un cuento 

amarillo, peligroso y lejano.


Ahora

el norte

el sur 

y el aquí 

son la misma 

maldita 

nota roja.


No es que nos de miedo 

la muerte 

porque 

somos

el pueblo 

que celebra 

la muerte.


Nos causa una suerte 

de precaución 

casi escozor 

explicarle a los niños

que mañana la escuela 

estará cerrada:

el narco 

está debajo de nuestra cama.


Son tiempos 

para cuidarse

del mal tiempo 

el diablo 

y sobre todo un fuego cruzado.


Se incendia el árido paso

de las carreteras 

y cualquier camino.


Y solo nos queda 

este maldito sentir

entre el centro del corazón 

y la planta de los pies

en dónde 

no hay a dónde 

correr

o ir 

o guarecerse 


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